La ley estatal (Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva
de Mujeres y Hombres) obligó a los partidos políticos a que sus
candidaturas electorales presentadas a las Asambleas legislativas
cumpliesen con carácter obligatorio el principio de composición
equilibrada de mujeres y hombres, al menos el 40% de cada uno de los
sexos.
Se hizo en algunos sitios y partidos.
Fueron tiempos memorables en que la crisis no azotaba el mundo y había abundancia hasta para apostar por mujeres para los puestos de salida en las listas. Eso fue antes.
Llegó
el “tío paco con las rebajas” y todo se paró, crisis hasta en
los espacios de poder, recortes hasta en los puestos a ocupar y
austeridad hasta en la proyección y en la presencia pública de las
mujeres. Y es que, cuando no hay para todos, no existimos: las mujeres a casa….o a las bases, a trabajar.
¿Quién dijo listas cremallera?
¿Quién dijo que las políticas de igualdad entre géneros
eran una prioridad para “la izquierda”?
Pero, siempre hay un argumento, antes, que no había mujeres, o
que las mujeres no querían, no podían…ahora: que con los tiempos que
corren hace falta experiencia (y esa la tenemos, obviamente y los que han
ostentado el poder, o sea, los “varones”) que se está tirando por las alcantarillas.
Todavía hay quien no se entera de que quienes nos han llevado al caos político y económico tienen el rostro de hombre…
Lo
más triste es que la sociedad espera de los partidos políticos esa
referencia ejemplar en la que apoyarse para argumentar avances en otros
ámbitos, sino será un descrédito mas.
Y
lo más lamentable es que podríamos mencionar a lideresas cabezas de
lista, presidentas de Comunidades Autónomas, cuyo ejercicio del poder
es patético, pero desde luego lo hacen sin cortapisas por parte de sus
partidos, que encima representan el conservadurismo más rancio de este
país.
Cuestiones como ésta restan credibilidad ante la ciudadanía,
no se pueden impulsar normas para no cumplirlas. Sobre todo un asunto
que no cuesta dinero, no hay argumentos ni lógicos ni razonables para
incumplir esta ley, salvo se me ocurre y espero que no sea así, el
atrincheramiento en los cargos…
Con lo bonito que es irse a sus casas a descansar para refrescar los puestos y poltronas

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